martes, diciembre 12, 2006

Memorias grises


Descansa inerte sobre la mesa aquella rosa que me diste al partir. A medida que esa flor se marchita, las memorias se vuelven más vivas, más placenteras, ligeras potencias del alma, pequeñas llamitas de escenas que no acaban de extinguirse mientras se les ofrezca algo de aire, pues el telón nunca acaba de caer. Los pétalos se desprenden con los días y los meses, pero no se precipitan, sino que levitan, demasiado preciosos para caer sobre fango del olvido. Descansa grisácea sobre la mesa negra, escenario de una muerte lenta y maravillosa. Soy el apacible espectador que desde su butaca guarda en silencio sus críticas para el final. Por ahora, me limito a disfrutar del espectáculo.

6 comentarios:

Diego Najera dijo...

me gusta como ves las cosas, tan sencillas pero tan hermosas

Anónimo dijo...

Pues kien es capaz de transmitir con palabras, mas que emociones sino sentimientos es quien sabe utilizar su lenguaje y jugar con el hasta comunicar! Solo puedo decir.. Quiero leer mas!

rafael romero dijo...

mi ideal es llegar a ser el espectador perfecto; por eso vivo y vive mi memoria... en gris, en sepia... a veces las figuras (sus detalles) me vienen en sazón ambarina...

paz

Esteban dijo...

Exquisita sensibilidad, sublime alma y hermosas palabras. ¡Larga vida a tu pluma!

Juan Pablo dijo...

buen escrito vos.

J to the K!NG dijo...

que escrito mano!!!
puta me impresionas... esta virguisimo!!